El gran plan de la NASA de regresar a la luna está a punto de desvanecerse con la presentación el lunes de la solicitud de presupuesto del presidente Obama.
Los datos del presupuesto mostrarán que la administración está planeando efectivamente acabar con el Proyecto Constelación, que incluía un regreso a la luna en 2020. El presupuesto también supone un toque de difuntos para el cohete Ares I, con el que la NASA tenía previsto sustituir al transbordador espacial. La agencia ha gastado miles de millones de dólares en el desarrollo del cohete, al que todavía le faltan años para su primer vuelo programado tripulado.
El presupuesto de Obama, según los datos ofrecidos el domingo en sesión informativa por un funcionario de la administración, dedicará 6.000 millones de dólares en cinco años al desarrollo de una nave espacial comercial que podría transportar astronautas en una órbita terrestre baja.
Hacer negocios con una tripulación humana representaría un cambio radical en el modo en el que trabaja la NASA. En lugar de ser la propietaria de la aeronave y controlar todos los aspectos de su diseño y construcción, una pequeña compañía se encargaría de diseñarla y construirla bajo la supervisión de la agencia espacial.
La administración cree que los nuevos fondos para el programa comercial crearán hasta 1.700 puestos de trabajo, que podrían ayudar a compensar la esperada pérdida de 7.000 empleos en Florida cuando el transbordador espacial se retire el próximo año.
Aunque el presupuesto de Obama da a la NASA un impulso de más de 1.000 millones de dólares al año, no es un incremento tan grande como los 3.000 millones de dólares anuales que un panel de expertos nombrado por el presidente dijo el año pasado que harían falta para que la NASA pueda desarrollar un programa de vuelo espacial humano que valga la pena.






